El motor V12 es frecuentemente aclamado por su potencia pura y su melódico sonido de escape, pero en el mundo de los superdeportivos de alto rendimiento, esa potencia no es nada sin control. La aerodinámica desempeña un papel fundamental para garantizar que un vehículo equipado con un pesado V12, ya sea central o delantero, se mantenga estable a velocidades que superan los 320 km/h. El desafío de ingeniería consiste en equilibrar los masivos requisitos de refrigeración de un motor de 12 cilindros con la necesidad de una baja resistencia al avance y una alta carga aerodinámica.
Para lograr esto, los ingenieros se centran en tres pilares aerodinámicos principales:
Gestión Térmica: Un V12 genera un calor inmenso. Los diseñadores utilizan "conductos en S" y alerones de refrigeración activa que se abren para disipar el calor de los radiadores, pero se cierran a altas velocidades para optimizar el flujo de aire.
Elementos Aero Activos: Las máquinas V12 modernas utilizan alerones traseros móviles y difusores delanteros que ajustan su ángulo de ataque en tiempo real. Esto permite que el coche sea "aerodinámico" en las rectas y tenga una gran carga aerodinámica en las curvas.
Ingeniería de Efecto Suelo: Al esculpir la parte inferior de la carrocería y utilizar difusores traseros masivos, los ingenieros crean una zona de baja presión debajo del coche. Esto literalmente succiona el vehículo al asfalto sin la penalización de resistencia que conlleva un alerón tradicional de gran tamaño.
